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Matildina, una mujer única…

En el siglo XXI, en plena crisis económica y en uno de los rincones más bonitos de la provincia leonesa – Puebla de Lillo- nació y trabaja una mujer pequeñita, de 83 años de edad, con una energía increíble y gran conocedora del mundo empresarial sin necesidad de haber realizado un Master.

Hablamos con Matildina, propietaria del Bar Madrid en Puebla de Lillo.

Matildina… ¿Sabe en qué consiste un Plan de Negocio?

- Me tomas el pelo. No sé qué es eso.

Consiste en plasmar la idea en papel dejando claros qué objetivos quiere alcanzar la empresa y cómo piensa lograrlo. Sirve para estudiar y planificar la viabilidad técnica, económica y financiera del proyecto. Es también la tarjeta de presentación del empresario ante posibles colaboradores, entidades bancarias, inversores, administraciones…

Un emprendedor o empresario que quiera montar su empresa ha de realizar un Plan de Negocio. ¿Cómo puso usted en marcha el bar Madrid?

- Ahora sí te entiendo. Nosotros vivíamos en una casina hace cincuenta años y vinieron unos señores de Argentina –los propietarios- y nos dijeron que teníamos que dejarla. Mi primo Luis que vivía en León tenía este local cerrado y le dio las llaves a mi marido para que viniésemos aquí a vivir. Trajimos cuatro trapos, no teníamos nada, pero Luis que no era tan decidido como yo, no quiso venir y se fue a casa de su madre.

Mi primo Luis vino a los quince días y me ofreció la compra del local. Le dije: “Ahora mismo no tengo un duro, pero ya me buscaré la vida”. Luis no quiso saber nada, ni firmar ni nada, lo hice yo todo.

¿Cómo consiguió la financiación?

- Con los bancos no quiero saber nada. Un día estaba yo trabajando como siempre y vinieron los de la Caja de Ahorros, me dijeron que tenía que cerrar porque me iban a embargar porque les debía doce duros. Yo no quería que “mi Luis” se enterase y sufriera, me fui a casa de Don Herminio, me dejó sesenta duros y el resto me lo dio para los chicos.

Les llevé el dinero al día siguiente y les dije: “No les deseo nada malo, solo le pido a Dios que pasen por lo que estoy pasando yo y mi casa para vosotros está cerrada, y se lo haré saber a mis hijos y nunca nadie trabajará con vosotros. En aquel momento, Luis estaba enfermo, yo tenía cuatro hijos y estaba embarazada. Yo les perdono porque soy cristiana, pero los bancos no han cambiado siguen siendo tan ladrones como hace cincuenta años.

¿Cómo comenzó a tener clientela?

- Luis solo tenía aperitivos en el mostrador, yo añadí el clarete y el aguardiente, después una tortilla de patatas, cuando venia algún caminante le daba patatas y huevo frito, luego la sopa de fideos, el arroz, las patatas con carne…

¿Los clientes actuales se diferencian mucho de los clientes de sus comienzos?

- A todas las personas les gusta la buena cocina y llamo buena cocina a los alimentos de buena calidad cocinados con mucho amor y paciencia. Mis platos siguen siendo los mismos, y sigo escuchando las mismas palabras de felicitación. Todos mis clientes tienen buen paladar y mejor estomago.

¿Trabajaba en algún lugar más a parte del bar?

- Mi Luis siempre estuvo enfermo, yo no podía mas, trabajaba fregando suelos y pisos y en todo lo que me saliese.

Matildina ¿Qué diferencia encuentra entre aquellos tiempos y los de ahora?

- ¡No creo que  ningún joven aguantase una jornada de trabajo como la mía! De vivir como yo vivía a la actualidad han cambiado mucho las cosas. Te pongo sólo un ejemplo: mis hijos sólo tenían una ropa para todos los días,  la lavaba por la noche para que la tuviesen lista por la mañana. Yo llevaba a mis hijos requetelimpios, no tenían nada que envidiar a los de hoy día con tanta ropa y con lavadoras.

Hablando de niños. ¿Cómo fue su infancia?

- Muy dura. Cuando tenía diez años murió mi madre (Matildina rompe a llorar), era lo mejor que tenía y la echo mucho de menos. Yo tenía que lavar la ropa en el río, fuese verano o invierno. ¿Te imaginas como son los inviernos en la montaña? Esto era lo que menos me gustaba, pero con diez años ya trabajábamos todos los niños. Ahora lo llamarían explotación infantil.

¿Cómo es un día normal en la vida de Matildina?

- Me levanto a las seis o seis y media de la mañana, a esa hora vienen los cazadores y los obreros. Comienzo a preparar la comida y después subo con una chica a hacer las tareas de limpieza en el hotel. Después de dar las comidas, me acuesto un poco a dormir la siesta. Luego bajo, preparo la carne para las comidas del día siguiente y a las once ya me obligan a ir para la cama. Antes me acostaba a las tres de la madrugada. No me gusta dormir; hay que estar despierta, de lo contrario parece que estás muerta.

 

¿Qué personajes han pasado por su hotel y restaurante?

- A mi casa ha venido gente muy buena. Una vez vino el nieto del Conde de Romanones, viene gente que sale en el ¡HOLA!

¿Cuántas personas tiene en la cocina?

- Aparte de mí, Eloísa, otra para fregar, otra que hace de todo y otras dos chicas.

¿De dónde saca tanta energía?

- Ahora ya no tengo, antes yo sola levantaba las potas de más de treinta litros.

Matildina, ¿qué consejo le daría a una mujer que tiene que sacar a sus hijos adelante en un momento de crisis como la que vivimos?

- No me hables  de crisis, los pobres estamos en crisis toda la vida. Si una persona es trabajadora y luchadora siempre va a salir a flote en cualquier situación. Yo comencé de cero, con una mano delante y otra detrás y no tuve el apoyo de nadie porque mi marido estuvo enfermo. Pero sí quiero decir una cosa: es mejor que te deje el dinero un familiar que un banco, de los bancos no te fíes nunca, aunque como te dije yo les perdono.

Matildina es una mujer única, inagotable y llena de vida. Con su coraje y vivacidad, ni la crisis se le pone por delante.

Una respuesta para Matildina, una mujer única…

  1. Irma

    2 septiembre 2010 en 03:36

    Simplemente entrañable.

    Irma.-