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Ser anciano en un mundo moderno…

Yolanda González Martínez es Terapeuta Geriátrica, especializada en Alzheimer y otras demencias propias de la tercera edad, su “obsesión diaria es cuidar a sus personas mayores” para ello ofrece un trato personalizado. Ese es su principal objetivo porque “soy consciente de que mi trabajo se basa en lograr su bienestar y mejorar su calidad de vida”. 
http://www.amelcamino.com/

¿Cuándo le surgió la idea de crear el ‘Aula de Memoria El Camino’?

          – Cuando llevas años trabajando con enfermos, principalmente personas mayores, vas descubriendo sus inquietudes, sus necesidades, etc.

         – La evolución social va marcando unos cambios lógicos de adaptación para todas las personas y en el ámbito del mayor, el formato de Residencia de Ancianos pasó mas bien a ser Centro Geriátrico, luego surgen por necesidad los Centros de Día, recientemente las Ayudas a la Dependencia… pero sigue quedando un vacío para personas que como consecuencia de los avances en medicina han experimentado un aumento de la esperanza de vida y están más o menos bien, pero necesitan una serie de medidas preventivas o paliativas a tener en cuenta para que esa nueva expectativa de vida sea con calidad, no solo basada en la cantidad de años.

          - Y con esa visión clara de sus necesidades nace un proyecto de servicio social a nivel privado.

¿A qué se dedica la empresa?

          – Por ser un servicio tan especial, no me gusta ni denominarle empresa, sino lugar de encuentro para la tercera edad. Mi dedicación consiste en llevar a cabo unos talleres de memoria, en los cuales se ejercita principalmente eso “la memoria” para evitar los trastornos cognitivos propios por la edad, o aplicar terapias intensivas a los que ya tienen un diagnóstico claro de alguna demencia.

¿Cuál fue la primera idea que se le pasó por la cabeza para poner en marcha su empresa?

          – Lo primero encontrar un lugar más bien céntrico para facilitarles el acceso, luego unas instalaciones cómodas, alegres y sobre todo acogedoras, para que lo sintiesen como su 2ª casa.

¿Cuál considera que fue la ayuda más importante que recibió?

          – Sobre todo el apoyo de mi familia (mi marido y mi hija) y de mis amigos que conocen mi pasión por la tercera edad.

¿Y su principal obstáculo para crear el negocio?

          - Las barreras económicas, siempre son el primer condicionante, a pesar de las ideas, si no superas ese inconveniente, no se puede seguir.

Si pudiera retroceder en el tiempo, ¿qué no volvería a repetir en el proceso de creación de su empresa?

          – Nada, cada medida o decisión tomada está muy meditada.

¿Cuál es el aspecto más destacado que puede inducir a una empresa al fracaso?

          – La falta de compromisos al realizar el proyecto. Tienes que dar el cien por cien en todo, sin pensar que vas a fracasar. Una vez dentro, hay que tirar para adelante, sin mirar hacia atrás.

Si nos centramos en Castilla y León, la principal carencia en materia de infraestructuras para los emprendedores de la región es…

          – En mi caso particular, más que la infraestructura que me condicione a mí, lo es a la tercera edad, la que por razones de movilidad no tienen facilidades para llegar a los sitios. Podría haber algún programa que ayudase al transporte a lugares donde quieran llegar, sin depender de sus hijos siempre.

¿Qué consejo daría a aquellas personas que actualmente desean poner en marcha un negocio?

          – Lógicamente, la situación actual no es nada fácil para nadie, pero si hay una idea y mucha ilusión, tienen que intentarlo.

Sin duda alguna, la principal cualidad que debe tener una emprendedora es…

          – La paciencia…

Para usted la emprendedora ¿nace o se hace?

          – La emprendedora nace, por supuesto. Son muchos factores los que determinan este concepto y es muy difícil hacerse con ellos de la noche a la mañana.

¿Desde cuándo y porqué empezó a trabajar en la Ayuda a la Tercera Edad?

          – Empecé bastante más tarde de lo que me hubiera gustado, porque mi vocación es esa, pero la vida a veces te lleva a dar vueltas hasta poder  conseguir lo que quieres.

¿Qué servicios ofrece a sus clientes en el Aula de Memoria El Camino?

          – Como ya he comentado un poquito anteriormente, principalmente trabajar y ejercitar la memoria, no podemos olvidar que la memoria es un conjunto de episodios que forman nuestra vida y que sin ellos, ya no tenemos vida. Por lo tanto, partir de esa premisa y luego establecer una serie de hilos que salen de ella: aumentar autoestima, trabajar las depresiones crónicas, fomentar la ilusión por vivir, mentalizarles que tienen que llevar unos hábitos saludables en cuanto a alimentación, prevención de accidentes, higiene personal, etc. Y sobre todo estimular el estado de ánimo positivo, a estas alturas de su vida, habiendo pasado tantas cosas, y sin mucha salud, ya no resulta fácil reír.

Los objetivos de cada sesión o taller son…

          – Cada sesión diaria en los talleres tiene un objetivo claro, unos días será el vocabulario y  la fluidez verbal, otras las gnosias (percepciones), las praxias constructivas (habilidades motoras), en muchas ocasiones la socialización, la autoestima,  la comprensión, el manejo del calculo y euros,  y a diario… el cariño y la dulzura compartido entre todos.

¿Qué periodo abarcan los talleres?

          – Lo normal y más efectivo es mantener la rutina en el tiempo, para ver logros muy concisos. El proyecto está elaborado para meses comprendidos entre octubre y junio, dejando el periodo estival para cambiar de actividades, y disfrutar más del buen tiempo, en familia, si puede ser.

          - Para las personas con diagnóstico de algún tipo de demencia, tiene que ser más constante, pero mi opinión personal es que también disfruten de un breve tiempo en otros ambientes.

Cada vez las personas alcanzan un mayor número de años de vida. ¿Qué ventajas e inconveniente ve en esto?

          – La ventaja principal es el disfrute de la vida a modo de prorroga, todavía hay tiempo para… disfrutar.

          – El inconveniente más claro, la rápida adaptación a los cambios físicos, humanos y sociales, que se van produciendo y  que requieren de un esfuerzo constante.

¿Existen muchos centros como el tuyo? ¿Cuál es la diferencia?

          – A modo de centros para ejercitar memoria hay, aunque no tantos como se necesitaría, pero con un concepto extenso de todo lo que puede abarcar, creo que ninguno.  Suelen ser Asociaciones o programas públicos donde con tanto profesional  y tanta masificación de usurarios se pierde la esencia en las terapias más individualizadas.

¿Qué patologías trata en su centro?

          - Prevención y/o tratamiento de demencias (accidentes cerebro vasculares, Alzheimer, Parkinson, etc.), en sus estadios iniciales.

¿Cómo describiría la “ancianidad” desde su punto de vista?

          – Un estado de ánimo con bastantes condicionantes que se les escapa  de las manos, teniendo que depender de mucha gente.

Una anécdota que haya vivido con sus usuarios…

          – Muchas, pero una que sucede cada día y es muy gratificante: entran con cara tristona, desanimados y aturdidos y salen con energía, alegría y la profunda convicción de que todavía son válidos.

¿Qué rasgos diferencian al anciano de nuestros días del de otros momentos históricos?

          – Básicamente la edad. Hace unas décadas las abuelas tenían 60 años, ahora tienen 90. Antes no había tantos medios (ortopedia, fisioterapia, medicación, modas, etc.), y los abuelos eran gente para cuidar, hoy en día, los abuelos son los padres de sus nietos.

¿Cuál es el perfil del paciente que recurre a  su centro?

          – Afortunadamente el sector preventivo, mayoritariamente. Mayores que todavía deciden sobre que cosas hacer y entiende, que es necesario para no caer en enfermedades peores. Los que ya no deciden libremente son personas diagnosticadas de problemas graves y son guiadas por su familia o por consejo médico.

¿Las personas mayores pueden mejorar su calidad de vida con las  terapias  que usted propone?

          – Por supuesto, estamos en una sociedad cuyo dogma fundamental es el culto al cuerpo y no queremos razonar que si el cuerpo está bien, pero la mente no funciona, ya no hay vida, no la nuestra, ya será la de otros que nos rodean y dirigen cada minuto del día.

          – Si ejercitamos la mente de manera distendida, fomentamos la socialización (uno de los mayores problemas a esta edad, la gente que les rodea, va desapareciendo, y la familia está ocupada con sus circunstancias personales), ayudamos en la práctica de comportamientos saludables, cómo no van a dar resultados los talleres.

A nivel personal ¿cuál ha sido su momento más “positivo” en tu trabajo?

          – Cuando las familias me agradecen el cambio de actitud en sus mayores. Y cuando los usuarios demuestran su alegría y reconocimiento  por lo que hacemos cada día.

¿Qué diría a la persona que está pensando en acudir a tu Aula de la Memoria?

          – Que no lo piense dos veces, es el sitio que está buscando, sin saberlo. Dos horas diarias de lunes a viernes para pasarlo bien, compartir vivencias y disfrutar de muchas cosas juntos, en grupos reducidos.

Háblenos del café de los viernes…

          – Esa idea surgió un poco como una actividad para llegar al viernes sin demasiada saturación mental, hay que recordar que son 10 horas semanales de talleres, en los que trabajan, se esfuerzan y con unas actividades mentales a las que esta generación, no está muy acostumbrada.

          – Pero luego, se convirtió en una herramienta de socialización fundamental, puesto que mientras trabajan diariamente,  no pueden hablar y contarse cosas que es lo que les encanta, y este espacio da pie a muchas opciones, incluso jugamos a las cartas, dominó, bingo, etc.

EN PRIVADO…

Adora: La paz.

Detesta: La violencia de cualquier género.

Teme: A los manipuladores.

Aspira: A hacer de este proyecto un referente para los mayores en León.

Colecciona: Nada, no tengo tiempo.

                                 Una manía: La perfección.

                                Un defecto: Pensar en mi, en último lugar.

                                Una virtud: La organización.

                                ¿Canta en la ducha? Si, y en todas partes.

                                ¿Café solo, cortado o con leche? Té, por favor.

                                ¿Masca chicles? No, nunca.

                                ¿Se muerde las uñas? Ahora ya no.

                                ¿Se sonroja si la halagan? Seguramente.

                                ¿Conserva amigos del colegio? Si un par de ellos.

                                ¿Cambia mucho de peluquero? A veces sí, por circunstancias horarias.

                                ¿En qué caprichos se gasta más dinero? En pequeños momentos para saborear en
                                familia.

                                ¿Qué libros tiene en la mesilla de noche?  Tengo 3 porque los veo al limpiar el polvo, no
                                porque tenga tiempo de leerlos, pero de psicología y cuidados del mayor, fijo.

                                Mientras hacemos la entrevista “sus mayores” se van despidiendo hasta septiembre, es
                                curioso ver su cara de pena porque
“nos trata muy bien, estamos como en casa” nos dice
                                uno de ellos.

                                ¿Tiene mascotas? 2 ardillas.

                                Un  refrán: A mal tiempo buena cara.

                                Signo del Zodiaco: Aries.

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Una respuesta para Ser anciano en un mundo moderno…

  1. Belén

    25 junio 2010 en 00:42

    Verte trabajar es un lujo y poder comprobar el cambio que se produce en “tus mayores” cuando entran y cuando salen de tus clases es alucinante. ¡¡¡No se quieren marchar!!!

    Enhorabuena, nuestros mayores necesitan gente como tu.